• Un demonio difícil de expulsar

    El artículo examina el intento fallido de los discípulos de exorcizar a un demonio de un muchacho, lo que requirió la intervención de Jesús después de la transfiguración. Los relatos de Mateo, Marcos y Lucas señalan la debilidad de su fe como causa de su fracaso.

    San Lucas 9.37-45 (Reina-Valera 1909) :
    Y aconteció al día siguiente, que apartándose ellos del monte, gran compañía les salió al encuentro.Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único que tengo:Y he aquí un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza y hace echar espuma, y apenas se aparta de él quebrantándole.Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.Y respondiendo Jesús, dice: ¡Oh generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.Y como aun se acercaba, el demonio le derribó y despedazó: mas Jesús increpó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo volvió á su padre.Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo á sus discípulos:Poned vosotros en vuestros oídos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.Mas ellos no entendían esta palabra, y les era encubierta para que no la entendiesen; y temían preguntarle de esta palabra.
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